Alitalia quedó más cerca de la quiebra

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Un grupo de inversores no pudo acordar con los sindicatos y retiró su oferta de compra; el gobierno italiano busca otra solución.


El juego ha terminado. Al no llegar a ningún acuerdo de parte de los sindicatos, y tras vencer el ultimátum que habían lanzado el día anterior, los inversores italianos que querían rescatar a Alitalia -compañía de bandera en virtual bancarrota- retiraron ayer su oferta de compra.


En medio de un clima de gran frenesí y de suspenso porque por la mañana los seis sindicatos contrarios al plan de salvataje impulsado por la Compañía Aérea Italiana (CAI) habían presentado una contrapropuesta, la negativa a seguir adelante con el Plan Fénix para resucitar Alitalia se conoció pasadas las 17 y cayó como una bomba en Italia.


Si bien ayer la aerolínea -que emplea a casi 20.000 personas y acumula una deuda de 1200 millones de euros- siguió volando normalmente, nadie sabe bien qué pasará en los próximos días.


El ministro de Trabajo, Maurizio Sacconi, confirmó, en efecto, que la retirada de la CAI abría “el camino hacia la quiebra” de Alitalia, compañía al borde del colapso que en abril estuvo a punto de ser comprada por el grupo Air France-KLM, en una operación que también fracasó por el rechazo de la mayoría de las nueve organizaciones sindicales que representan al personal de la aerolínea italiana.


“La retirada de la oferta para la Nueva Alitalia es la lógica consecuencia de la absurda posición obstruccionista que asumió la CGIL (Confederación General Italiana del Trabajo) en alianza con las siglas autónomas de pilotos y de asistentes de vuelo”, agregó Sacconi, que advirtió que la aerolínea ahora tiene “un tiempo limitado” de supervivencia.


Decepción y alegría


En un comunicado, por su parte, la CAI se manifestó “decepcionada” por el fin de las tratativas, y tal como había hecho el día anterior, cuando el presidente Roberto Colaninno lanzó su ultimátum, volvió a explicar que no había condiciones para seguir adelante debido a “la falta de un amplio consenso sindical”.


Aunque parezca increíble, cuando la noticia de la retirada de los inversores llegó al aeropuerto de Fiumicino, cientos de empleados de Alitalia -en asamblea allí desde hace días- estallaron en aplausos y gritos de júbilo. “Mejor en quiebra que en manos de bandidos”, dijeron azafatas y pilotos, que más allá de la preocupación por lo que vendrá aseguraron que en los próximos días seguirán trabajando “con responsabilidad y profesionalismo”.


“Alitalia, una empresa que vale oro, iba a ser regalada a la CAI”, también denunciaron los empleados, que podrían quedar en la calle de un momento a otro. Presionada por el premier de derecha, Silvio Berlusconi, que prometió resolver la cuestión de Alitalia no bien asumió el gobierno -en mayo último-, con una inversión de 1000 millones de euros, la CAI pensaba quedarse con la parte rentable de la compañía, poniendo en marcha un fuerte achicamiento de la empresa, drásticos recortes y despidos masivos (por lo menos 3000 puestos).


Consciente de que el portazo de la CAI representa para él una derrota, Berlusconi, que medió hasta el final para que las tratativas llegaran a buen puerto, reconoció que a “este punto la situación es dramática”.


Berlusconi calificó la posición sindical de rechazo como de “suicida”. El gobierno tiene el 49,9 por ciento de las acciones de Alitalia. “Estamos en el precipicio”, dijo Berlusconi en una primera reacción. Al preguntársele si el fracaso representaba la bancarrota de Alitalia dijo: “Veremos”. Y culpó tanto a los sindicatos y a los pilotos como a la izquierda del naufragio de la operación.


“Berlusconi no puede buscar culpables. El culpable es él, y lamentablemente éste es el fruto de una operación irresponsable que el gobierno impuso y condujo muy mal”, dijo Pierluigi Bersani, ministro de Economía en las sombras del Partido Democrático, en la oposición, en medio de gran revuelo político.


También en el mundo sindical, más dividido que nunca, volaban cuchillos. Luigi Angeletti, líder de la UIL, gremio que le había dicho sí al plan industrial de la CAI, hablaba de “catástrofe social y sindical” e irónicamente clamaba que “Alitalia ya está muerta, y algún colega mío se apresta a hacer de sepulturero”. En este marco, Augusto Fantozzi, administrador extraordinario de la aerolínea en bancarrota -que el sábado último había advertido que había dificultades para pagar el combustible-, explicó que Alitalia seguirá volando hasta que haya dinero y que después dejará sus aviones en tierra.


En un clima de acusaciones cruzadas y gran alarma, anoche la única esperanza era que apareciera un comprador extranjero -quizá Lufthansa- o que reapareciera la CAI con un nuevo plan, hipótesis en la que, pese a todo, seguía trabajando el gobierno de Berlusconi.

Fuente: www.lanacion.com.ar

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Augusto Cesar Sandino, El General de Hombres Libres. Defensor de la Soberanía Nacional

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