2010: adiós al papel

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La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, en inglés) propone eliminar el envío de papel con las cargas para esa fecha e instrumentar el e-freight, hermano del ticket electrónico de pasajeros.

Con cada carga que se mueve por avión, hay entre 10 y hasta 40 documentos en papel, que la acompañan. Anualmente, en todo el mundo, el papel utilizado equivale nada menos que a llenar la bodega de 39 aviones Boeing 747-400 cargueros.


Esto es papel que llega a destino en bolsines con todas las copias de guías aéreas, certificados fitosanitarios y de seguridad industrial según corresponda, manifiestos, facturas de exportación y facturas pro forma y packing list (lista de empaque con el detalle completo de la carga). Muchas veces, una gran cantidad de estos papeles llega a destino y se tiran. Por esta operatoria, las líneas aéreas están obligadas a disponer de enormes archivos (que cumplen su función a medias porque, encima, son temporarios, es decir, duran un mes) totalmente efímeros.


La industria estima que el costo y el impacto ambiental que esta práctica cultural genera asciende a US$ 1200 millones anuales en manipulación y transporte.


Por esta razón, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) lanzó el e-freight , el homólogo en las cargas del ticket electrónico de pasajeros, cuyo objetivo es eliminar el ciento por ciento del papel donde sea factible. No es tanto paper less como paper free, es decir, liberarse del papel sin descartarlo por completo, o bien, permitir que todo sea por vía electrónica pero, ante una necesidad, pueda imprimirse, donde sea, el documento en cuestión.


Para ello, lanzaron un programa de prueba en noviembre de 2007: en seis localidades (Canadá, Suecia, Reino Unido, Países Bajos, Hong Kong y Singapur) y con 20 rutas operadas por cinco líneas aéreas y siete agentes de carga, y se comprobó que es factible eliminar 12 documentos en 50 envíos semanales.


Ricardo Lehmacher, director de Cargas de IATA para las Américas, explicó a LA NACION que si bien las líneas aéreas están en condiciones de aumentar los volúmenes de carga al descartar el papel, resta la tarea pedagógica de estandarización de procesos con los agentes de carga, para instrumentar el escaneo de la factura comercial y el packing list y eliminar la guía aérea en formato papel (algo que depende de las aduanas).


“Una condición es que la legislación local le permita a la Aduana trabajar sin papeles [ver recuadro], que habilite el uso de documentación electrónica y le de validez al contrato electrónico. Es un cambio de mentalidad importante, y se necesita el apoyo oficial y que la Aduana siga los lineamientos de la OMA [Organización Mundial de Aduanas]”, indicó Lehmacher.


El tema de la guía aérea no es menor. Lo exige la Aduana y, en el dorso, están las condiciones del contrato. Si no viaja físicamente con la carga, deberá instrumentarse un concepto digital que replique los alcances del papel.


Alineados


“Sabemos que la Aduana está alineada con esta tendencia. Para hacer más fuerza solicitamos formar parte del consejo consultivo aduanero, porque hay que hacer mucha docencia con todos los actores de la cadena”, agregó.


En lo que queda de 2008 se agregarían 12 nuevas localidades al programa piloto de IATA (ninguna en la región por el momento) para poder contar en 2010 con el e-freight en todas las localidades donde sea posible.


“En los últimos 25 años no se logró agilizar el tiempo promedio entre la entrega de la mercadería en un aeropuerto y su retiro en el de destino: no bajó de 6,5 días promedio, cuando los tiempos de vuelo disminuyeron sensiblemente”, agregó Mariano Goldzen, director de Servicio a las Cargas para la Argentina, Paraguay y Uruguay de IATA.


Asimismo, Lehmacher aspira a poner en marcha métodos alternativos que permitan la impresión de las guías aéreas vía Internet. “En algún momento, la misma industria va a empujar en esta línea”, subrayó.


Fuentes de Terminal de Cargas Argentina (TCA), empresa de logística que administra los depósitos de carga de los aeropuertos nacionales, señalaron que acompañan la iniciativa impulsada por IATA. Por su parte, Jorge Pereira, presidente de la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional (Aaaci) enfatizó: “Estamos totalmente de acuerdo en que se disminuya el uso del papel. Sería fundamental lograr que la guía aérea pueda tener formato electrónico, pero para ello habrá que ver si es necesario modificar algún artículo del Código Aduanero”. Pereira confía en que este cambio va a llegar sobre todo porque “la Aduana está trabajando mucho en la digitalización de los procesos”.


Un directivo de una de las empresas que más carga aérea de exportación moviliza destacó, en primer lugar, el “enorme beneficio para el medio ambiente que esto implica”, tal como lo demostró el uso del e-ticket en vuelos de pasajeros. “Usamos entre 9 y 11 copias de la guía aérea, para el consignatario, para el shipper ( transportista), para el registro contable… Y a veces hay hasta seis extracopias sin valor comercial que acompañan la carga como respaldo para facilitar la liberación o incluso porque los bancos las piden si la carga viene amparada por una carta de crédito”, añadió.


Todos los agentes consultados manifestaron que sería sencillo el cambio porque cuentan con sistemas informáticos capaces de dar respuesta al esquema.


Pioneros


Entre ellos, Kuehne + Nagel. La oficina local es pionera en la progresiva reducción del uso de papel, a partir de una iniciativa propia.


“La cantidad de papeles en una operación de carga aérea es mucha y se puede evitar. Nuestra gente en Hamburgo está trabajando en un proyecto mundial de paper less y contamos además con certificación 14001 [medio ambiente], con lo cual se apunta al mínimo uso de papel”, contó a LA NACION Jorge Barrios, director de Carga Aérea para la Argentina y Uruguay de la compañía.


En enero, la oficina de Buenos Aires de Kuehne + Nagel decidió reducir al máximo el uso de papel. Ni fotocopias de facturas ni mails impresos ni carpetas de embarques. “Lo único que no pudimos suprimir fueron los documentos exigidos por la Aduana y AFIP: la guía aérea y las facturas que se imprimen para el cobro de fletes”, explicó Barrios.


La iniciativa le valió a la oficina de Buenos Aires ser elegida por la casa matriz para ser sede piloto del programa global de reducción del papel entre las 950 oficinas que la empresa tiene en el mundo. “En agosto está llegando un escáner para pasar a e-file todos los documentos. Ya tenemos dos funcionando en Ezeiza, pero se decidió ampliar la capacidad para tener una herramienta mas ágil”, continuó. Se contrató un empleado exclusivamente para operarlo. Kuehne + Nagel tiene un volumen de 200 embarques mensuales en Ezeiza, más casi 600 con los de Córdoba, Mendoza y Rosario. El programa le reportará a la compañía un ahorro global de 16 millones de euros los dos primeros años.


Nada mal para una industria con márgenes escasos o nulos, atribulada por los precios del petróleo.

Fuente: Emiliano Galli, Redacción de LA NACION

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